«Sin la práctica del escanciado la cultura sidrera se queda coja ya que, al fin y al cabo, es lo que aporta la mayor idiosincrasia y es la imagen más llamativa para los visitantes». Así, ensalzando el escanciado, cerraba ayer la villa naveta los actos del 25 aniversario del Museo de la Sidra. Lo hacía con estas palabras del antropólogo Xuan de Con, en compañía de Saúl Moro, coordinador del Concurso de Escanciadores de Asturias y presidente de AESA (Asociación de Escanciadores de Sidra de Asturias).

Rodeados de más de una decena de campeones del certamen a lo largo de sus veinte años de vida, De Con y Moro valoraron la forma de servir el caldo de manzana asturiano como el elemento más diferenciador con respecto a sus hermanas foráneas. «La cultura sidrera está en los portadores, en aquellos que la incorporan en su día a día; desde la pumarada, al llagar y al escanciado, ya sea en casa o en los chigres», valoró el presidente de AESA. Por ello, Nava reconocía ayer aprovechando tan adecuado marco su trayectoria a Tino Mañana, 'El Roxu', pionero en los certámenes de escanciado y quien no pudo asistir al evento; a Luis Estrada, promotor y coordinador del Concurso de Escanciadores durante más de una década, y que guarda con cariño los papeles de las votaciones de aquellos años; y a título póstumo a Tino Ovín, elaborador del 'Decálogo del escanciador'. «Lo que más le gustaba en la vida a mi padre era escanciar para sus amigos, para él era algo muy importante», rememoró emocionada Rosalía Ovín.

Como detalle, «como no podía ser de otro modo», el alcalde naveto, Juan Cañal, entregó a Ovín y Estrada una botella de sidra con el logo del aniversario, realizado por la artista local Carmen Montes. Por su parte, los ganadores del certamen que acudieron a la cita recibieron un vaso conmemorativo y la humorística promesa del regidor de llevarse a casa el próximo premio.

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